Desde mi cuaderno de rezar PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 14 de Noviembre de 2007 10:44
   
 Ante la próxima celebración de la Asamblea Conjunta de los Movimientos de Acción Católica General, Rebeca Heredia Rodrigo [Presidenta General del Movimiento Junior de Acción Católica] nos aporta su visión del proceso vivido hasta ahora.  
   
   
   
  Antes de empezar esta reflexión sobre el Anteproyecto de ACG quiero compartir con vosotros unas líneas de mi “cuaderno de rezar” que hacen referencia a la Acción Católica General.

En la XXXV Asamblea General del Junior, en la cual fui elegida para formar parte de la Comisión Permanente, nos marcamos los objetivos para trabajar durante los siguientes cuatro años. Uno de ellos era el tema de la Acción Católica General.

Yo voté en contra de todo lo que se proponía como Acción Católica General ¿Por qué? Pues por ignorancia, ya que no sabía lo que ser Acción Católica General significaba en realidad y porque con las personas con las que más me relacionaban votaban en contra y decían que eso no era bueno para el Junior... pues yo también votaba en contra.

 A mi llegada a Madrid empezaron a contarme mil cosas que en ese momento carecían de sentido y que poco a poco fueron tomando forma. Entre estas mil cosas se hablaba de la Acción Católica General. De mí siempre salía una crítica sin ninguna fundamentación ya que hablaba de lo que había dicho y oído. Para yo crearme mi propia opinión me pregunte ¿Qué significa General después de Acción Católica? Para contestarme estas preguntas voy a comparar lo que dice la teoría con lo que yo vivo en el Junior de Logroño.

- Trabajar en la parroquia como lugar propio. Yo siempre había estado en el Junior en mi querida San Millán. Tanto niños como educadores participábamos en la vida parroquial de forma activa. Los educadores estábamos en el Consejo Pastoral Parroquial, con los niños participábamos en las misas de los domingos preparándolas cuando nos tocaba, en las algunas ocasiones en las campañas de Manos Unidas, preparando la jornada infantil de las fiestas de la parroquia, en la excursión de los niños de comunión, implicándonos en la catequesis de confirmación... Y en todo aquello que veíamos necesario y podíamos de alguna forma ayudar. La parroquia era para nosotros mucho más que el lugar donde reunirnos, era la comunidad en la que vivíamos y compartíamos nuestra fe.

- Pero no sólo dentro de la parroquia, sino haciendo que la parroquia sea misionera, que llegue a la vida del barrio, y la de este a la parroquia. Algunas veces participábamos en las fiestas del barrio y en actividades que se nos pedían desde la asociación de vecinos, nos incorporamos en una plataforma que se creó en el barrio para la integración ante la llegada de inmigrantes al barrio... Yo siempre había estado en la parroquia antes de estar en el Junior, había elegido el Junior como un medio para crecer y vivir como seguidora de Jesucristo.
[Cuaderno de rezar marzo 2004]


A partir de aquí... voy a intentar explicar -desde mi posición de Responsable General- cómo veo yo la situación del Junior en relación con el Anteproyecto de Acción Católica General. Todo lo que a continuación viene es una valoración totalmente personal.

Los comienzos...

Cuando hace más de dos años empezamos en las Comisiones Permanentes a reflexionar sobre esto y cómo podría ser, por mi cabeza pasaban muchas dudas e incertidumbres sobre cuál iba a ser la reacción del Junior. A todas estas dudas se sumaban mucha alegría, ilusión y esperanza, hacia este nuevo proyecto.

Tras un proceso de coordinación de los tres movimientos y de hacer algunas actividades en común, valoramos que teníamos que dar algunos pasos más; veíamos que la Acción Católica General, tal y como estábamos en la actualidad, no estaba siendo una respuesta a la Pastoral General de la Iglesia; que los tres movimientos teníamos los mismos problemas;... ¿Por qué no intentar dar una respuesta común?

Tras muchas reflexiones y ver las ventajas y desventajas de iniciar este proceso... “María, se puso en Camino” [Lc 1, 39]... hicimos nosotros lo mismo. Un camino en el que nos íbamos a encontrar algunos obstáculos, que a veces sería cuesta arriba y otras un paseo agradable, pero que pensamos que merecía la pena emprender. Llegó septiembre de 2006 y empezamos el trabajo tanto de las Comisiones como del equipo de personas que colaboraron en el proceso de reflexión y creación. Cuatro borradores trabajamos antes del que hoy tenéis en vuestras manos -que es el quinto- al que aportar todos para crear el Proyecto de la Acción Católica General.

El discernimiento...

Durante este proceso de reflexión siempre he pensado que este Anteproyecto era -y es- bueno para el Junior... y voy a explicar cómo yo lo veo y lo siento.

De niños y preadolescentes...

En muchas ocasiones he oído que “se va a perder la forma de trabajar con los niños que tenemos en el Junior”. Si esto sucede, los responsables seremos nosotros mismos. Somos, los actuales educadores, los que tenemos que aportar la forma de trabajar con los niños desde la Acción Católica... toda nuestra experiencia y nuestra metodología avalada durante años. Los que tenemos que velar porque en el Nuevo Movimiento se tenga en cuenta a los niños como sujetos evangelizadores, somos nosotros, los que sabemos acompañar a los niños para que vayan descubriendo su vida como militantes cristianos... y eso debemos trasmitirlo a los jóvenes y a los adultos pero también al resto de la Iglesia. “También los niños tienen su propia actividad apostólica” y son “testigos vivientes de Cristo entre sus compañeros” [Concilio Vaticano II, AA 12].

Otra duda con respecto a los niños es que “cualquier persona va a poder acompañar niños”. Es un error pensar que ahora... todos los jóvenes y los adultos van a acompañar grupos de niños. Acompañarán grupos los militantes de ACG que sientan la vocación, que se formen específicamente para ello y que junto con otros acompañantes de niños programen, revisen los grupos, acompañen la organización de niños... y todo lo que eso supone.

“Vamos a estar encerrados en las parroquias y los niños ahora no están en las parroquias”. En el Anteproyecto siempre que se habla de parroquia no se refiere al templo sino que habla de parroquia en un término más amplio, la parroquia como la casa de Dios en medio de la casa de las personas, una parroquia cercana a las personas, abierta a sus necesidades, el lugar donde celebrar la fe como cristianos. Tenemos que estar con todos los niños, los que estén ya en la parroquia, en el parque o en sus casas. Tenemos que convocar y acompañar a todos los niños que se nos acercan al escuchar la llamada. Tenemos que renovarnos constantemente en el trabajo con los niños, adaptándonos a sus necesidades de hoy. “La mies es mucha y los obreros son pocos” [Mt 9, 37].

Dedicamos muchos esfuerzos y tiempo al trabajo con los niños, les interpelamos para que se planteen su vida como militantes cristianos, pero cuando acaban en el Junior ¿Se acaba su vida como cristianos? Es nuestro deber y nuestra obligación dar continuidad a esos niños, para que sigan madurando como cristianos. Por eso debemos ofrecer un proceso continuo de formación con una metodología común. Ofrecer no significa imponer. Si por la realidad de un grupo de chavales su proceso debe seguir en otro movimiento que responda mejor a sus necesidades... es también nuestra obligación acompañarles en su reflexión, para descubrir cuál es el lugar donde vivir su fe.

Los educadores y educadoras...

“Con el Anteproyecto la organización de educadores desaparece” ¿Pero deja de existir una organización que dé respuesta a las necesidades de nuestra militancia joven o adulta? La respuesta es no. Los educadores de niños seguiremos perteneciendo a un equipo donde compartiremos nuestra vida, nuestras inquietudes y proyectos, donde nos formaremos e iremos creciendo como cristianos. Estos equipos formarán parte de una organización que, entre todos, construiremos y enriqueceremos.

Este Anteproyecto nos ha hecho plantearnos muchas cosas además de la estructura. Qué significa y qué nos aporta el ser Acción Católica General, cuál es nuestra misión, si estamos siendo fieles a ella... Todo esto en el Junior nos debería haber enriquecido y ayudado para reflexionar cómo estamos. Pero nos hemos centrado demasiado en la organización. ¿Por qué? Porque muchas veces estamos como Marta, atareados en miles de cosas y se nos olvida lo importante [Lc 10, 38-45]. A mí no me importa ser un movimiento o tres o cuatro, seremos los que tengamos que ser. Lo que me importa es que los educadores nos formemos como militantes cristianos, estemos insertos en nuestras parroquias y diócesis, que los niños lleguen a militantes, que tengamos como militantes una coherencia de vida... Todo con la metodología propia de la Acción Católica, de la unión fe-vida.

En el Junior tenemos unos educadores comprometidos, con una militancia consolidada, con un proceso formativo de años. Todo esto debe ser una gracia para el Nuevo Movimiento. Debemos poner los dones al servicio y cada uno desde su experiencia... para construir entre todos una Acción Católica General que de respuesta a los niños jóvenes y adultos de hoy. Que sea algo esperanzador e ilusionante, no una carga organizativa y con unas exigencias que impidan a mucha gente implicarse.

Esta reflexión en el Junior se ha vivido desde dos puntos de vista: los que lo han vivido como un ataque al Junior y a su historia, y los que los han vivido como algo necesario para seguir trabajando. Entre unos y otros debemos tomar la decisión. Sigamos reflexionando hasta la asamblea cuál va a ser nuestra decisión.... y que la que tomemos sea la mejor para que el objetivo del Junior siga siendo una realidad en la Iglesia española.

La Decisión...

Tomar una decisión en la vida siempre es algo difícil que nos crea miedos e incertidumbres hacia lo que vendrá, nos remueve nuestros pilares sólidos, nos hace romper con nuestra rutina y continuidad. Pero creo que merece la pena embarcarnos en este proyecto, creo que podemos ganar más cosas de las que perdemos.

Yo creo que hoy lo mejor para el Junior es ser un único movimiento, ya que puede enriquecer tanto al Junior como a los otros Movimientos en muchas cosas. Y quién sabe... igual, dentro de unos años tenemos que volver a cambiar la organización. Y no pasará nada. La organización es sólo un medio que tiene que estar al servicio de la Evangelización... no tiene que ser un absoluto inamovible. Me gustaría que nos planteásemos la decisión, leyendo el Anteproyecto definitivo. Que valoremos si esto es bueno o no para nuestra misión evangelizadora del Mundo Infantil.

Como decía Juan Pablo II en una de las ultimas ocasiones que habló a la Acción Católica “Duc in Altum, Acción Católica” en la que nos animaba a “tener valentía del futuro”... tengamos valentía ante este nuevo reto que se nos plantea. Abramos nuestro corazón al Espíritu y que sea éste el que actúe a través nuestro. “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca...”. [Jn 15, 16]
 
 
Última actualización el Jueves, 20 de Noviembre de 2008 11:13