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Miércoles 13 de Febrero de 2008 13:59
XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
12 de septiembre de 2010
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme! He encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.


Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme! He encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Estamos a punto de comenzar un nuevo curso. Esta vuelta a la “normalidad” tras las vacaciones... es el momento de reencontrarnos con los amigos del colegio, de la parroquia...

Si piensas un poco, igual tienes la sensación de que durante el curso pasado no te llevaste bien con algún compañero de clase, con algún amigo, con alguien en casa... Seguro que algo pasó... y se estropeó la amistad. Es posible que no estés muy contento con esa situación. Por eso ahora tienes una buena oportunidad de “empezar de nuevo”.


Jesús, en la lectura de hoy nos da un buen ejemplo de cómo podemos actuar. Nos dice que “lo que pasó” lo debemos tener en cuenta para no repetir errores... pero que no podemos tenerlo siempre en nuestra cabeza.


Para Dios lo importante es que nos arrepintamos y queramos volver a Él. Pues Dios perdona nuestros errores pasados si nos acercamos a Él reconociendo lo que hemos hecho mal. Nos pide que hagamos el esfuerzo de volver a ser “hermano” de nuestros hermanos... que “hagamos las paces”.


Así es Dios... y así tenemos que intentar ser nosotros. No está continuamente recordándonos ni reprochándonos nuestros errores pasados. Su felicidad está en volver a encontrarse con nosotros.... no en que nos empeñemos en reprocharnos lo que ya pasó.


Él nos perdona y se reconcilia con nosotros. Hagamos nosotros lo mismo con quienes nos rodean.

Piensa en alguien con quien te llevaras mal durante el curso pasado... ¿Qué pasó?

¿Cómo es tu relación con esa persona ahora? ¿Qué piensas de esta situación? ¿Te gustaría mejorar las cosas?

¿Qué podrías hacer para “empezar” de nuevo? ¿Qué podrías hacer para poder “hacer las paces”? ¿En qué tienes que cambiar?
PREPARA MI CORAZÓN
Prepara mi corazón, Señor, para que te reciba.

Ayúdame a mejorar, a cambiar mis actitudes,

a pedir perdón por las cosas que no hago bien.

Quiero prepararme con alegría para encontrarte.


Quiero ofrecerte un corazón sencillo,

bueno, generoso para que Tú vivas siempre en él.

Quiero que crezcas en mi interior

y me enseñes cada día
a amar más a Dios y a los demás.
Ayúdame a perdonar a los demás
como Tú lo haces conmigo

Querido Jesús, acepta lo que te ofrezco,

mi persona y mi corazón
para que siempre estés a mi lado.

¡Que así sea, Señor!
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Última actualización el Lunes 06 de Septiembre de 2010 11:21