Preparando el Domingo (Niños)

“SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR”

12 de julio de 2020 (XV Domingo del Tiempo Ordinario)

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ninos

Aquel día, Jesús salió de su casa y se sentó a la orilla del lago. Acudió a él tanta gente, que subió a sentarse en una barca, y toda la gente quedó en la playa. Y les dijo muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar y, al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en un pedregal, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la semilla no tenía profundidad en la tierra; pero al salir el sol la abrasó y, por no tener raíz, se secó. Otra cayó entre zarzas; las zarzas crecieron y la ahogaron. Otra parte cayó en tierra buena, y dio frutos; una ciento, otra sesenta, otra treinta. ¡El que tenga oídos que oiga!».
Los discípulos se le acercaron y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Y él les respondió: «A vosotros se os ha dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a ellos no. Pues al que tiene se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por esto les hablo en parábolas, porque miran y no ven, escuchan y no oyen ni entienden. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: Oiréis pero no entenderéis, miraréis pero no veréis. Porque la mente de este pueblo está embotada, tienen tapados los oídos y los ojos cerrados, para no ver nada con sus ojos ni oír con sus oídos, ni entender con la mente ni convertirse a mí para que yo los cure. «¡Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».
«Así que vosotros entended la parábola del sembrador. Si uno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y le arrebata lo sembrado en el corazón. Éste es lo sembrado junto al camino. El pedregal es el que oye la palabra de momento y la acepta con alegría; pero no tiene raíz, es inconstante y, cuando llega la prueba o la persecución a causa de la palabra, inmediatamente se viene abajo. Lo sembrado entre zarzas es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y la seducción de la riqueza ahogan la palabra y queda sin fruto. Lo sembrado en tierra buena es el que oye la palabra y la entiende y da fruto, ciento, sesenta y treinta por uno».

Mateo 13, 1-23

 

ORACIÓN

Gracias por…, que me habló de Ti,
antes de que yo te entendiera.
Gracias por…, que me enseñó a ir conociéndote.
Gracias por…, que te fue metiendo en mi vida,
sin que me diera cuenta.
Gracias por…, que se ocupó de que lo nuestro
fuera más serio.
Gracias por…, que profundizó en nuestro amor
y lo hizo más intenso.
Gracias por…, que me fue ampliando detalles
de tu vida y nos hizo amigos.
Gracias por…, que me enseñó a rezar,
a hablar contigo e incluirte en mi vida.
Gracias por…, que no se atrevía a hablarme
directamente de Ti,
pero su hacer me enseñaba,
cómo se vivía a tu manera.
Gracias por…, que me ayudó o me ayuda
a rebrotar de entre las piedras.
Gracias por…, que con sus palabras sabias
me supo acercar tu mensaje.
Gracias por…, educadores y catequistas
que me has ido regalando,
para mantenerme entusiasmado contigo
y con tu espíritu.

PARA MEDITAR

Ya veis que no podemos esperar que las cosas salgan siempre como nosotros pensamos. Que si me esfuerzo 10, tengo que obtener 10 o 20, que si hacemos algo bueno recibiremos una recompensa mayor.
Los cristianos no hacemos las cosas por el premio que podamos recibir. Hacemos las cosas porque sabemos que eso es lo que debemos hacer y disfrutamos con ello.

 

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • ¿Alguna vez en tu parroquia habéis hecho cosas para que personas que no son creyentes se acercen a la parroquia?

  • ¿Cómo podemos sembrar los cristianos la fe en otras personas?

  • Escribe un compromiso para ser sembrador como nos dice Jesús.