Campaña del Cuatrienio 13/17 – LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

La Acción Católica General quiere ofrecer a todo el laicado de las parroquias un instrumento para la reflexión, para la lectura creyente de la realidad, para la vivencia testimonial de la fe, para la formación y la misión. En una sociedad que no deja de mostrarnos nuevos retos, nuevas realidades que nos interpelan, es cada vez más necesario un permanente vivir a la luz de la fe.

Esta campaña sobre la DIGNIDAD DE LA PERSONA surge de una inquietud que niños, jóvenes y adultos de la ACG de distintas diócesis manifestaron en distintos encuentros, reflexionando, dialogando y decidiendo conjuntamente.

Campaña "Dignidad de la persona" - Guión Litúrgico

 Campaña "Dignidad de la persona" - Adultos

 Campaña "Dignidad de la persona" - Jóvenes

 Campaña "Dignidad de la persona" - Acompañantes infancia

 Campaña "Dignidad de la persona" - Infancia

El material que os proponemos se puede trabajar individualmente y en los equipos de vida de las parroquias, buscando momentos para poner en común y también buscando compromisos conjuntos.

Sigue la metodología del VER-JUZGAR-ACTUAR.

Comunicado final

La Acción Católica General, que quiere ofrecerse a todo el laicado de las parroquias como un instrumento para la reflexión, para la lectura creyente de la realidad, para la vivencia testimonial de la fe, para la formación y para la misión; ha reflexionado durante este curso 2015-2016 sobre la Dignidad de la Persona, a través de la campaña “Dignos por lo que somos, no por lo que tenemos”.

Esta campaña surge de una inquietud de niños, jóvenes y adultos de la Acción Católica General de distintas diócesis que se ha venido manifestando en distintos encuentros, donde hemos orado, reflexionado, dialogado y decidido conjuntamente. Es simbólico que el tema a tratar tenga un carácter genérico, pues no son pocas las realidades que parecen poner en entredicho la dignidad que como personas tenemos, son situaciones que nos interpelan y nos llevan a comprometernos.

Las personas no son un qué, si no un quién, un ser único, irrepetible, insustituible, dotado de intimidad, de inteligencia, voluntad, libertad, responsabilidad, capacidad de amar y abrirse a los demás. Con la “capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la reacción de un Tú a otro tú. A partir de los relatos bíblicos, consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.” Papa Francisco (LS 81)

Los cristianos estamos viviendo además un año de gracia. Y es que vivir la misericordia nos exige una continua interpelación: “abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio.” Papa Francisco (MV15)

Durante esta campaña nos hemos acercado a distintas realidades, desde las parroquias, diócesis, y también más allá de las mismas. Utilizando la metodología propia de la Acción Católica: ver – juzgar - actuar, procedimos con mirada creyente a observar lo que pasa a nuestro alrededor, a realizar una reflexión evangélica, a preguntarnos qué nos pide el Padre y a buscar la transformación ante la falta de dignidad. En alguna diócesis el trabajo se hizo conjuntamente con las personas atendidas por Cáritas, formando una cadena como símbolo de que estamos llamados a entrelazar nuestras vidas, sobre todo con los que menos tienen (“el mundo necesita manos generosas, llenas de Dios, para que nadie le falte la dignidad”). Algunos niños hicieron un Master Chef Solidario, cuyo objetivo era elaborar una receta inspirada en la dignidad de las personas. Ha habido experiencias muy creativas como un montaje músico-teatral basado en la parábola de Lázaro y Epulón. La denuncia contra las situaciones inhumanas de los refugiados ha sido una constante.

Unidos por el Espíritu Santo defendemos y decimos SÍ:


“Mi fuerza está en mi Dios. El Señor levanta del polvo al desvalido” (1 Sam, 2)

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