El Proyecto de ACG
Jueves, 17 de Junio de 2010 14:11

Este material contiene la propuesta de configuración de la Acción Católica General aprobada por la Acción Católica General de Adultos y el Movimiento de Jóvenes de Acción Católica en las Asambleas que realizaron en Huesca del 6 al 9 de diciembre de 2007. Después de un proceso de reflexión y diálogo, estos dos Movimientos aprobaron en dichas Asambleas este Proyecto Evangelizador de la Acción Católica General.

El material está estructurado de la siguiente forma:


En primer lugar encontramos la INTRODUCCIÓN que nos sitúa en el origen y finalidad del proyecto y nos presenta las etapas más significativas del proceso vivido hasta llegar a la celebración de las Asambleas de Huesca.

A continuación entramos en el núcleo de la propuesta, organizada en cuatro capítulos íntimamente relacionados. Cada uno de ellos se fundamenta en el anterior y es base del siguiente. Por ello el orden que presentan tiene su sentido: ESPIRITUALIDAD, MISIÓN, FORMACIÓN y ORGANIZACIÓN.
I. La espiritualidad quiere ser el pilar en el que descanse todo el proyecto de la Acción Católica General, lo vertebre y le dé consistencia. La espiritualidad de los miembros de la Acción Católica General -niños, jóvenes y adultos- es la espiritualidad básica cristiana común a todos los bautizados, la llamada de Jesús, la unión con Él y la misión que nos encomienda. Su articulación organizada y su especial comunión con los Pastores de la Iglesia, bajo la acción del Espíritu Santo, sirven para dar mayor vigor y eficacia a su vocación y misión como seglares en la Iglesia, al servicio de todas las personas. La Acción Católica General, si es fiel a sus principios originarios, es “escuela de eclesialidad”.

II.
La Acción Católica General no tiene misión propia, sino que hace suya la misión apostólica de la Iglesia diocesana en cada comunidad parroquial. Hay un texto del Concilio Vaticano II que define de forma gráfica y según la tradición de la Iglesia la misión de la Acción Católica, en comunión con el fin general de la misma Iglesia. Se encuentra en el decreto Ad Gentes, n. 15. La expresión es “plantar la Iglesia”. Este texto da a la Acción Católica General un título singular, le da el carácter de un “ministerio”, junto al ministerio ordenado o de los catequistas: “Para la plantación de la Iglesia y para el desarrollo de la comunidad cristiana son necesarios varios ministerios, que todos deben favorecer y cultivar diligentemente, con la vocación divina suscitada de entre la misma congregación de los fieles, entre los que se encuentran las funciones de los sacerdotes, de los diáconos y de los catequistas y la Acción Católica”.

III.
Un empeño permanente de la Acción Católica General es la formación de laicos maduros -niños, jóvenes y adultos- capaces de evangelizar. A ello ha dedicado tesón e iniciativas múltiples. Este empeño ha animado la tarea de educar la conciencia y la fe, profundizar en el mensaje del Evangelio, conocer con hondura al Señor y a la Iglesia, la vida de oración y contemplación y la celebración de la fe. Esta formación, además, arranca de la vida; en ella la fe interpela al militante y le pide coherencia. Y así le capacita para llevar, con su estilo propio, el Evangelio a lo diario y al complejo tejido de la vida para impregnar toda la realidad del espíritu del Evangelio, tarea propia y peculiar de los laicos.

IV.
El Señor ha puesto en la Iglesia la llamada permanente a constituirse y a vivir como comunidad. La comunidad que nace del Espíritu, es signo visible de unidad y es instrumento y matriz para la misión. Por ello, la Acción Católica General, que aprende de la Iglesia, obra no sólo a través de cada uno de sus miembros, sino como asociación en cuanto tal. Y ésta es su forma peculiar. Expresa ante todo, una realidad de comunión y una realidad organizada y coordinada -a modo de cuerpo orgánico-. Así el constante empeño formativo de la Acción Católica General se inserta con fuerza en el compromiso de formar para lo asociativo y comunitario.
En estos cuatro capítulos juntos está contenida la propuesta de la Acción Católica General. Una propuesta que es el resultado de responder a estas dos preguntas: ¿Qué ha de significar la Acción Católica General en la pastoral general de la Iglesia? ¿Cuál ha de ser su fisonomía para trabajar desde la parroquia en la evangelización que hoy se precisa?

Asimismo, dos convicciones han estado presentes en la elaboración de este proyecto evangelizador:


La Acción Católica General nace y vive en la Iglesia y al servicio de la misión apostólica de la Iglesia. Por tanto, no es para sí y no tiene sentido en sí misma.

En la Iglesia todos estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana. Por tanto, los niños, los jóvenes y los adultos son miembros vivos y activos de la Iglesia y evangelizadores comprometidos en su realidad.

Al comenzar esta andadura que vamos a realizar comunitariamente la Acción Católica General de Adultos y el Movimiento de Jóvenes de Acción Católica, junto con aquellas diócesis del Movimiento Junior de Acción Católica que, habiéndose desvinculado del nivel general de dicho Movimiento, decidieron unirse al Proyecto, se pide a cada militante poner su mirada en Jesús, que renueva todas las cosas. Sólo manteniendo los ojos puestos en Él seremos capaces de distinguir lo necesario de lo que no lo es. Hagamos que la construcción de la Acción Católica General sea el resultado de una singular “aventura del Espíritu” que implica la conversión interior y radical de las personas y las organizaciones en todos sus ámbitos: parroquial (o de la unidad pastoral en aquellas diócesis en las que así esté organizado) diocesano y general.


Somos conscientes de que vamos a adentrarnos en un camino nuevo, desconocido al mismo tiempo que ilusionante. Para avanzar con decisión necesitamos contar con el apoyo de los más cercanos, de la Federación de Movimientos de la Acción Católica Española y de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. No se habría llegado hasta aquí de no haber contando con su ayuda y aliento en el camino recorrido.


Lo cierto es que los nuevos tiempos que vivimos reclaman una nueva evangelización con nuevos medios y recursos, con unos evangelizadores y una pastoral actualizada, y también una Acción Católica General nueva. Por eso
“A vino nuevo, odres nuevos”.
La Comisión Permanente
CONTENIDOS
PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN


1. Génesis y finalidad

2. Un compendio de veinte años
3. Las Asambleas de Huesca 2007

I. LA ESPIRITUALIDAD EN LA ACCIÓN CATÓLICA GENERAL


1. La espiritualidad cristiana como fuente, matriz y meta
2. Espiritualidad laical de la Acción Católica General
3. Ser y tarea del Consiliario en la Acción Católica General

II. LA MISIÓN EN LA ACCIÓN CATÓLICA GENERAL


1. Del Cristo evangelizador a la Iglesia evangelizadora

2. La realidad social: lugar de evangelización
3. La parroquia, comunidad evangelizadora
4. La Acción Católica General al servicio de la misión de la parroquia

III. LA FORMACIÓN EN LA ACCIÓN CATÓLICA GENERAL


1. Punto de partida

2. Objetivo y destinatarios de la formación
3. Objetivos concretos de la formación
4. La metodología de la formación
5. El proceso formativo
6. Los acompañantes de los grupos

IV. LA ORGANIZACIÓN EN LA ACCIÓN CATÓLICA GENERAL


1. Unidos a la manera de un cuerpo orgánico

2. Una nueva Acción Católica General para la nueva evangelización
3. Configuración de la Acción Católica General
4. Organización y funcionamiento de la Acción Católica General

NOTAS

SIGLAS

BIBLIOGRAFÍA
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Última actualización el Jueves, 17 de Junio de 2010 14:40
 
 

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