¿Por qué esta reflexión? PDF Imprimir E-mail
Viernes, 05 de Octubre de 2007 16:33
 Recordar la Historia es hacer memoria y, en nuestro caso, alabar al Señor que se nos ha manifestado y se sigue manifestando en tantas y tantas personas, obispos, consiliarios y, sobre todo, militantes -niños, jóvenes y adultos- que con su testimonio de vida, su vivencia, sus escritos y sus obras nos aportan un legado que se ha ido forjando entre avances y dificultades, incertidumbres y aciertos, posibilidades y realidades.
 
   
   Todo un bagaje que nosotros acogemos con gratitud, como expresión de la fe, la esperanza y la caridad de auténticos cristianos que han vislumbrado en la AC lo que es, en verdad, la asociación laical que pertenece a las entrañas mismas de la Iglesia. Hoy, nosotros, continuamos esta hermosa tarea: vivir de forma asociada y comprometida nuestra condición de bautizados y nuestra vocación laical. Porque la historia se construye con personas, porque a estas personas las sentimos como nuestra herencia, y porque es nuestra responsabilidad el seguir avanzando para alumbrar el futuro, desde el reconocimiento agradecido del pasado e intentando recrear el presente. He aquí un viaje, lleno de intensidad, que refleja la experiencia que, como ACG hemos vivido y seguimos viviendo los movimientos que la configuramos.

Siempre se han querido cuidar con especial interés dos palabras que contienen en sí mismas la esencia de toda la AC y, por lo tanto, de la ACG: la comunión y la evangelización o, lo que es lo mismo, la espiritualidad y la misión. Por el propio devenir histórico, después del Concilio Vaticano II, en la Iglesia española, los movimientos de AC hemos atravesado importantes momentos de dificultad que han derivado en cada movimiento a funcionar como “compartimentos estancos”. Teniendo en cuenta que los movimientos de ACG no son para sí mismos, sino para dinamizar espiritual y pastoralmente la parroquia y, para evangelizar los ambientes en los que desarrolla su actividad pastoral la misma comunidad, urge la necesidad de la coordinación (expresión de la comunión) de los tres movimientos que configuramos la ACG, para responder a esa demanda de articular un proceso integral desde la infancia a la adultez.

Desde este ejercicio de corresponsabilidad que estamos destinados a poner en práctica, todos tenemos la voluntad de ir caminando en común. Conocernos más y mejor, pensar juntos, colaborar sintiéndonos miembros todos de un mismo proyecto, integrar este proyecto en las parroquias y en las diócesis... ha de ser para la ACG la expresión real de la Iglesia de Jesucristo, además de nuestra finalidad. La Iglesia demanda una ACG articulada y armonizada entre sí, e integrada en las Iglesias particulares.

Todos los militantes -niños, jóvenes y adultos- hemos de confluir en un proyecto creíble de evangelización para nuestras parroquias, asumiendo las cuatro notas definitorias de la AC, y dispuestos siempre a cooperar con el ministerio pastoral.
 
 
   
 
 
   
  ¿Por qué estas reflexiones? He aquí algunas razones:

 Porque partimos, en primer lugar, del análisis de la realidad social y eclesial. En estos años la sociedad española ha experimentado rápidos cambios debido a la secularización y al creciente relativismo. Esto ha llevado a muchos católicos a alejarse de la Iglesia, a vivir en la indiferencia religiosa y a prescindir de Dios a la hora de organizar sus vidas. Esta nueva realidad, como nos han recordado insistentemente los papas y los obispos y nosotros la experimentamos en el día a día, exige un replanteamiento de nuestros proyectos pastorales, exige una nueva evangelización. No podemos seguir evangelizando como si nada hubiese cambiado. Sobre todo, pensamos que no podemos seguir evangelizando sin estar unidos los movimientos, porque no seremos signo de la comunión eclesial, pedida por Cristo al Padre para su Iglesia (Jn. 17). Dice el apóstol Pablo: “Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo que tengáis todos un mismo sentir, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, vivid bien unidos en un mismo pensar y un mismo sentir” (I Cor. 1, 10).

Al hacer un análisis de la realidad eclesial, observamos que ha crecido también el individualismo religioso y que muchos católicos en nuestras parroquias siguen viviendo su fe por libre. Para responder a esta realidad, hemos reflexionado sobre aquellas palabras de Juan Pablo II: “Todos, pastores y fieles, estamos obligados a favorecer y alimentar continuamente vínculos y relaciones fraternas de estima, cordialidad y colaboración entre las distintas formas asociativas de laicos. Solamente así, la riqueza de los dones y carismas que el Señor nos ofrece, pueden dar su fecunda y armónica contribución a la edificación de la casa común (Rom. 12, 10)” (Ch. L. 31).

Por otra parte, también comprobamos que muchas personas limitan su vida cristiana a la práctica religiosa o a las actividades parroquiales, pero que no existe una unión entre la fe y la vida. Vemos que las parroquias, en muchos casos, no acaban de despertar la conciencia misionera entre sus miembros. Por ello, queremos trabajar unidos para que los apóstoles laicos -niños, jóvenes y adultos- asuman su responsabilidad en la evangelización de la parroquia y su entorno, y su responsabilidad en la vida familiar, y en los campos profesional, económico, cultural y político, ayudando a la unidad de todos los cristianos entre la fe y la vida.
 
   
 
 
   
  Con estos motivos, podemos deducir:

La urgencia de la revitalización de las comunidades parroquiales en consonancia con la “Nueva Evangelización”.

La necesaria inserción en las instancias diocesanas de los militantes y consiliarios de la ACG. Apostar netamente por el carácter diocesano de la AC.

La necesidad de redescubrir la importancia del asociacionismo laical.

La fidelidad en nuestra respuesta como ACG a la encomienda que la Iglesia nos hace.
 
   
  En resumen: apostamos por un cambio que, respetando la historia, esté acorde con nuestro tiempo para así poder ofrecer cauces nuevos de integración de los laicos. Ser Iglesia para estar en el mundo. 
   
  La “Acción Católica General - Nueva Configuración”. Anteproyecto
Página 8
 
Última actualización el Jueves, 20 de Noviembre de 2008 10:31