Testimonio de un joven peregrino

Testimonio de un joven peregrino de Canarias.

 
 
 

 
No sé cómo empezar sin antes agradecer a Dios por haber puesto el camino de Santiago en mi vida, el sentirse de nuevo renovado e impulsado por la fuerza del Espíritu para avanzar por el camino de mi vida y dejar grabado en la memoria una experiencia marcada para siempre.

El camino de Santiago es esa etapa de tu vida en la que todos tenemos incertidumbre, en mi caso estuve un tiempo exento de toda actividad relacionada con la Iglesia porque había salido recientemente del seminario de mi diócesis y había cosas que no había terminado de comprender.

Fue entonces cuando se me brindó la oportunidad de hacer el camino, y fui con una actitud de recibir y dejar las puertas abiertas a las personas que encontrara en el camino, a la oración y a las reflexiones personales y como no Dios llamó nuevamente a la puerta de mi ser, al principio era como los discípulos de Emaús, tenía mis complejos y miedos de pensar que Dios cuanto me iría a decir por no haber estado en su presencia unos cuantos años y que tampoco lo reconocía después de tanto tiempo sin hablarle. Pero Dios es rico en misericordia y compasión, y tuvo compasión de mí, y por medio de una persona me invito a que me confesara y volviera a confiar en Él. Después de eso comprendí nuevamente lo que suponía estar de nuevo en las manos de Dios, sentirme liberado y lleno de alegría, jamás olvidaré ese momento.

También me quedo con una lectura del libro de los Reyes (3,5.7-12) en lo que le dijo Dios a Salomón, cuando éste no le pidió riquezas ni poder sino sabiduría para poder gobernar a su pueblo y Dios le concedió un corazón sabio e inteligente, que sepa discernir entre el bien y el mal. Esto se que me quedó grabado a fuego en mi corazón y aunque me costaba entenderlo, poco a poco le pido la capacidad de descubrir lo que Dios quiere de mí, y sólo le pido a Dios que me permita ser como el rey Salomón, que sepa gobernar mi vida con sabiduría, justicia, con valentía para no decaer en la batalla, valor ante las adversidades para así poder triunfar en la batalla al fin de los días, y alcanzar su Reino celestial.

También como no agradecer a Santiago por abrirme las puertas de su casa para que pudiera visitarle y que sin duda es responsable de que yo reencontrara a Dios en el camino, por lo que tampoco tengo palabras de agradecimiento.

Por último dar gracias por todos los buenos momentos del camino, los pequeños detalles y la gente maravillosa que conocí durante el camino. ¡Gracias a todos!

Joven peregrino a Santiago.