Asamblea de fin de curso de Acción Católica General de Teruel y Albarracín

Asamblea de fin de curso de ACG de Teruel y Albarracín

¡VAYAN, LLEGUEN A TODAS LAS PERIFERIAS! VAYAN Y SEAN ALLÍ IGLESIA CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO (Francisco).

«Todo tiempo tiene su afán. El invierno y el verano, el trabajo y el descanso, los esfuerzos y el reposo, la pasión y la calma, el deseo y los proyectos».

Ya ha llegado el verano y toca revisar el trabajo y los esfuerzos, los deseos, los proyectos..., y con este afán celebramos el pasado 18 de junio la asamblea fin de curso de ACG.

Invitados por el grupo de Calamocha-El Poyo del Cid, partimos desde Teruel en un autobús, que terminamos de llenar en Villarquemado, hacia nuestro destino: la ermita de la Virgen del Moral. Bajo su atenta mirada comenzamos con una oración preparada maravillosamente por nuestras anfitrionas, con silencios, cantos y ofrendas con las que se hizo presente aquello que ocupa la vida, reflejado en las flores, el dulce, los libros, la velas y el bastón y las sandalias, acordándonos especialmente de ese camino físico que algunos van a emprender este verano, de Tui a Santiago de Compostela,  que concluirá en un gran Encuentro de Laicos de Parroquias de todas la diócesis españolas.

Tras la oración repasamos el trabajo del curso, que ha sido intenso y que en su recta final ha tenido como protagonista el material preparatorio de ese gran encuentro de Santiago de Compostela. Nos ha hecho reflexionar sobre nuestras parroquias, cómo construirlas con actitud de salida, asumiendo como laicos nuestra corresponsabilidad en la tarea evangelizadora, estando presentes en todos los ámbitos, en todos los lugares.

Hubo tiempo también para trabajar en equipo, abordando  las palabras que el Papa Francisco dirigió a la Acción Católica Internacional, extensibles a todos los laicos, a todos los cristianos, pues sin duda, como señala Francisco, el carisma de la Acción Católica es el carisma de la misma Iglesia encarnada entrañablemente en el hoy y en el aquí de cada Iglesia diocesana. Y con esta hoja de ruta terminamos la tarde con una merienda compartida, sentados a unas mesas sencillas y  bellamente preparadas para la ocasión.

Nos fuimos con ganas de contagiar la alegría de la fe, de salir, caminar y sembrar siempre de nuevo. Gracias a todos, especialmente al grupo de Calamocha-El Poyo del Cid, por su acogida, por brindarnos un entorno tan bonito y por ambientar y decorar cada rincón de su ermita con tanto cariño.