Preparando el Domingo

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

5 de abril de 2020 (Domingo de Ramos)

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adultos

 
  • Evangelio ● Mateo 21, 1-11 ● “Bendito el que viene en nombre del Señor”
  • Isaías 50, 4-7 ● “No oculté el rostro a insultos y sé que no quedaré avergonzado”
  • Salmo 21 ● ”Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ”
  • Filipenses 2, 6-11 ● “Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo”
  • Mateo 27, 11-54 ● “Pasión de nuestro Señor Jesucristo”

 

Al acercarse a Jerusalén, llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos; Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente; a la entrada encontraréis una borriquilla atada, y con ella un pollino; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice algo, decidle: “El Señor los necesita, y en seguida los devolverá”». Esto ocurrió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: Decid a la hija de Sión: Mira que tu rey viene a ti humilde y montado en un asno, en un pollino, hijo de animal de carga. Los discípulos fueron e hicieron como Jesús les ordenó, y trajeron la borriquilla y el pollino. Pusieron sobre ellos sus mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraban el camino con sus mantos, y otros con ramas que cortaban de los árboles. Los que iban delante y detrás gritaban: ¡Hosanna al hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor. ¡Hosanna en el Cielo! Al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió; decían: «¿Quién es éste?». Y la gente respondía: «Éste es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».

Mateo 27, 11-54

 

 

IRRACIONALIDAD

VER

 

Se atribuye al filósofo Aristóteles la frase: “El hombre es un animal racional”. Pero en los días anteriores y posteriores a la declaración del estado de alarma por la crisis del coronavirus se vieron algunos comportamientos irracionales: noticias falsas y bulos que se extendían por las redes sociales y eran creídas, grandes colas en los supermercados para comprar alimentos, acumulación desproporcionada de papel higiénico, personas que aprovecharon el cierre de colegios y empresas para “irse de vacaciones” a lugares de veraneo, personas que salían a hacer deporte, a pasear… Muchos nos preguntábamos cómo era posible esa irracionalidad y que no se entendiera lo que desde los organismos oficiales se estaba indicando a la población, y que algunos reaccionaran mal cuando se les indicaba que cesasen en esos comportamientos.

 

JUZGAR

 

Aunque seamos seres “racionales”, la irracionalidad parece que está acechando para manifestarse, sobre todo en situaciones convulsas o de crisis como las que estamos viviendo. Y el Domingo de Ramos nos muestra una prueba de ese comportamiento irracional en el que demasiado a menudo caemos los seres humanos.
Al conmemorar la entrada del Señor en Jerusalén, leemos el entusiasmo de la multitud, que extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Viva el Altísimo!... Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea. Parecía que la predicación de Jesús había arraigado en la gente y respondían a ella, reconociéndole como el Mesías. Pero poco después, en esa misma multitud y también en el propio grupo de los Doce, se manifiestan comportamientos irracionales:
Judas Iscariote fue a los sumos sacerdotes… y andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
En el Monte de los Olivos, los discípulos se duermen sin prestar atención a la angustia de Jesús.
Después de prenderlo, los sumos sacerdotes buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte.
Pedro, que poco antes había dicho a Jesús: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré, al verse reconocido por los criados como discípulo suyo, niega tres veces a Jesús: No conozco a ese hombre.
Pilato, a pesar de que sabía que se lo habían entregado por envidia, y de la advertencia de su mujer: No te metas con ese justo… al final tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo.
El mismo pueblo que había aclamado a Jesús durante su entrada en Jerusalén, ahora grita con el mismo entusiasmo: ¡Que lo crucifiquen! Y lo que es todavía más irracional: ¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! También son muestras de irracionalidad las vejaciones que Jesús sufrió por parte de los soldados, y las burlas de los sumos sacerdotes, letrados y senadores ante Jesús ya crucificado.
Pero en medio de tanta irracionalidad, también encontramos unas pocas muestras de racionalidad: en primer lugar, la del propio Jesús, fiel hasta el fin. También su grito: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? es totalmente racional, porque como tenía que parecerse en todo a sus hermanos (Hb 2, 17), como verdadero hombre, ante su dolor y sufrimiento sufre la aparente ausencia de Dios.
También encontramos la racionalidad de las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo y que ahora tampoco lo abandonan. Y la de José de Arimatea, que era también discípulo de Jesús, y acudió a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús, y se preocupó de ponerlo en el sepulcro.  

 

ACTUAR

 

¿Descubro en mí comportamientos o reacciones irracionales? ¿Durante estos días he acumulado alimentos, o he difundido noticias falsas, o no he asumido el confinamiento en casa? ¿Qué rasgos de “irracionalidad” descubro también en lo referente a mi vida de fe, en mi relación con el Señor?
Porque la irracionalidad ante Jesús sigue produciéndose hoy: no acogemos de verdad su Palabra a pesar de saber que es Palabra de vida; no vivimos la Eucaristía como un encuentro con Él, sino como un “precepto”; recibimos muy de tarde en tarde el sacramento de la Reconciliación; no nos interesa conocer mejor al Señor formando parte de un Equipo de Vida y siguiendo una formación cristiana; vivimos la fe de modo individualista y privado... Y por eso, cuando llega una situación de crisis como la actual, o una crisis personal, no es de extrañar que nos comportemos irracionalmente.
Que la Semana Santa que hoy comenzamos, más aún en las circunstancias actuales, nos ayude a ser “racionales” en la vida familiar, laboral, civil… y también en lo referente a la fe, aprovechando los medios que tenemos para permanecer unidos a Jesús, que Él sea el centro de nuestras vidas, en nuestras familias... Como las mujeres, acompañémosle especialmente en su Pasión y, en Él, a todos los que sufren, mostrando con palabras y obras que Dios no les ha abandonado, como no abandonó a su Hijo.