Vida nueva digital, 27/07/2017

Lo que la Acción Católica le pide al Apóstol Santiago para su nueva etapa

 
 
 

 

Más de 1.250 personas de la Acción Católica General (ACG), procedentes de las distintas diócesis españolas, han comenzado el 27 de julio la peregrinación por el Camino Portugués que, el 2 de agosto, finalizará ante la tumba del Apóstol Santiago. Al día siguiente, los peregrinos (a quienes acompañan 21 obispos) comenzarán en Compostela el Encuentro de Laicos de Parroquias-III Asamblea General de la ACG con la finalidad de “ofrecer un servicio a toda la Iglesia para propiciar un espacio de reflexión compartida sobre la situación actual del laicado habitual de las parroquias”.


El presidente: “Ser apóstoles como él”


Para Manuel Muñoz Varo, presidente de ACG, esta peregrinación y asamblea (que rememora aquella que en 1948 llevó a miles de jóvenes, con Manuel Aparici al frente, a Compostela, y que constituyó un acontecimiento histórico para esta organización eclesial), “no es una actividad más, sino que está dentro de marco de desarrollo del Proyecto ‘A vino nuevo, odres nuevos’ que estamos poniendo al servicio de las diócesis”.

“Nos sentimos –añade este laico– afortunados de tender puentes para que laicos de parroquia puedan caminar juntos, desde lo que ya hacen en sus propias comunidades y en espacios de encuentro como el que vamos a celebrar”. Por ello, y en declaraciones a Vida Nueva, le pide al Apóstol Santiago “que interceda por generar espíritu de comunión y ganas de transmitir la fe en nuestro contexto social. En definitiva, que nos ayude a ser apóstoles como él”.


El consiliario: “Generar encuentro con Jesús”

De cara a esta trascendental peregrinación y asamblea, Vida Nueva ha sondeado a través de los distintos responsables de la ACG los principales retos que afronta la organización de cara al futuro, y que habrán de ponerse de manifiesto en estos días de encuentro en Compostela.

Para Manuel Verdú Moreno, consiliario general, “el mayor reto es generar en la persona un verdadero encuentro con Jesús. Un encuentro que le haga vivir la experiencia profunda del Amor, de tal manera que pueda entender su vida como respuesta al amor de Cristo. Solo esta experiencia puede trasformar su corazón y hacele vivir tal y como el Señor espera, entendiendo la vida cristiana no como un conjunto de normas a cumplir, sino como una auténtica experiencia de libertad. Libertad en el amor y libertad para amar”.

Para este sacerdote, “una de las grandes fortalezas que desde la ACG podemos ofrecer es la experiencia de una fe compartida entre hermanos desde los Equipos de Vida. Pequeños grupos donde entender nuestra vida a la luz de la fe, donde aprender a dar razones de ella, donde formarnos, donde celebrar la alegría del Evangelio; pero sobre todo, donde experimentar que no estanos solos, que nunca estamos solos”.


La responsable de Infancia: “Sentirnos protagonistas”

Alba Ortiz es la responsable del Sector de Infancia de la Acción Católica. En su opinión, el principal reto que afrontan “es que nos sintamos, y nos sientan, como protagonistas. En la peregrinación y en la asamblea se va a trabajar estos desde varias perspectivas. Los niños tienen que ser agentes activos dentro de las parroquias y fuera de ellas. El papa Francisco nos está pidiendo parroquias en salida, por lo que no puede ser que los niños vayan a la parroquia para recibir y no dar. Y lo mismo fuera de ellas; los niños están en la sociedad, en sus ambientes concretos, así que tienen que testimoniar su fe, la alegría de ser cristiano. Es un reto que, primero los niños, se den cuenta de esto”.

Por otro lado, Ortiz tiene muy claro que otro de los retos es el de escuchar a los niños. “Precisamente –añade–, la ACG promueve esta escucha y participación, al ser una asociación con los tres sectores. Sin embargo, aún tenemos que luchar por ello. Los niños tienen que hablar y los más mayores tienen que escuchar y dejarse sorprender. Aunque en la práctica sigue siendo un reto, la peregrinación y la asamblea son muestra de que vamos por el buen camino: los niños reflexionan lo mismo que los jóvenes y los adultos, adaptados a su edad, e incluso cuentan con “voz y voto” dentro de los momentos más organizativos.

En cuanto a las “fortalezas” que ofrece este sector de la ACG, su responsable asegura que los puntos fuertes de los chavales son “su alegría, su esfuerzo, sus ganas de ser Iglesia, de transmitir la alegría del Evangelio, el entusiasmo, las ganas de construir… Lo bueno es que sus reflexiones son muy válidas, así que mezcladas con todas esas características propias de la infancia, podemos conseguir mucho”.

La responsable de Adultos y Difusión: “Potenciar la presencia pública”

Después de ocho años de redefinición de la ACG, María José Miguel Ortega, responsable de Adultos y Difusión, vive estos días de peregrinación y previos a la asamblea “como un momento de gracia”, de ahí que le pida al Apóstol “que nos ayude a generar una cultura vocacional, espacios en las parroquias donde aprender a discernir, donde educarnos a contemplar la realidad y desde donde aprendamos a dar testimonio de lo que creemos, de lo que vivimos y lo que celebramos”.

En su opinión, los retos que el sector de Adultos tiene en este momentos son: “Olvidarnos del ‘siempre se ha hecho así’ y despertar la vocación laical; vivir nuestra vida en clave de vocación para así descubrir la corresponsabilidad en la Iglesia; dar un testimonio coherente sobre lo que se cree; potenciar la presencia pública buscando el diálogo con la increencia y el desarrollo de una ética común”.

En cuanto a las fortalezas con las que parten para esta nueva etapa, María José Miguel subraya sin ninguna duda el hecho de “vivir la fe con otros en un equipo de vida y ofrecer un itinerario de fe para toda la vida, basado en las tres dimensiones de la fe: orar-celebrar, conocer la fe, vivir la fe”.

El responsable de Jóvenes: “Transmitir la alegría del Evangelio”

“Que seamos capaces de transmitir a los jóvenes que caminen con nosotros esa “alegría del Evangelio” de la que nos habla el papa Francisco”. Esa es la petición que lleva en mente Francisco Ramírez Mora, responsable de Jóvenes, para cuando esté delante del Apóstol Santiago, en la catedral compostelana. “Ese es el mayor tesoro que tenemos”, señala a Vida Nueva.

En cuanto a los retos que tiene por delante un sector tan específico y determinante como el que coordina, es muy consciente de que el principal es el de “trabajar con jóvenes de diferentes lugares del territorio y de diferentes realidades y sensibilidades”, aunque sabe que cuenta con la baza de que “a todos nos une la misma fe y contamos con el Señor, que es quien llevará a cabo todo”..

Artículo original de Vida Nueva Digital