Nivel general

Toma de posesión de D. Carlos Escribano como Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Don Carlos Escribano y Papa Francisco

Mons. D. Carlos Escribano Subías, Obispo Consiliario de Acción Católica, ha tomado posesión en su nueva diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. 

"Gracias al señor porque me envía a trabajar a esta Diócesis", ha subrayado D. Carlos, quien ha aludido al "plan de Dios" para cada persona y también para él al llegar a La Rioja.
"Os necesito a todos con ilusión renovada para anunciar que sigue mereciendo la pena ser cristiano", ha dicho a los fieles, con un mensaje especial a los jóvenes, que "no son el futuro de la iglesia, sino el presente".
Ha "tendido" su mano a la sociedad riojana para "colaborar en construir una sociedad más justa, conforme a la dignidad de la persona" y con "servicio a los pobres" porque "en el rostro del que sufre encontramos siempre a Cristo, los últimos son siempre los predilectos de Jesús y deben serlo los nuestros".
“Dios Padre nuestro, mira con bondad a tu hijo Carlos, a quien has hecho pastor de la Iglesia de Calahorra y La Calzada-Logroño, derrama copiosamente sobre él la fuerza de tu Espíritu para que su ministerio episcopal sea fecundo y junto con el Pueblo a él confiado crezca en la fe, la esperanza y el amor, dé frutos de vida eterna y goce de las alegrías de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.”

 

Jesús Sánchez García ya es sacerdote de la diócesis de Cartagena

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“¿Qué más puede esperar una criatura que vivir eternamente unida a Cristo?”. Con estas palabras dio las gracias Jesús, ya sacerdote, a Dios y a todos los que han ayudado con oración y formación a que pudiera ordenarse presbítero. “No entiendo el ministerio sacerdotal si no es desde el servicio”, de ahí su lema: ‘Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve’ (Lc 22,27).

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Mons. José Manuel Lorca Planes, el pasado 18 de junio, dijo en la ordenación de Jesús Sánchez que la Acción Católica ha sido el envolvente de tú vocación, tu compromiso como laico ha sido un testimonio. Dios te ha llamado del pueblo de Dios y tú has ofrecido tu propia vida. Le animó a permanecer siempre fiel a Dios, a no abandonar jamás su vínculo con el Señor, porque de hacerlo su ministerio carecería de sentido: “Un sacerdote adora a Jesucristo, habla con Jesucristo, busca a Jesucristo y se deja buscar por Jesucristo. Este es el centro de su vida. Si no existe esto perdemos todo. ¿Y qué daremos a la gente? Querido Jesús, ejerce con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustarle a Dios y no a ti mismo; procura ser un verdadero pastor, no alguien sin alma y sin espíritu; procura ser mediador entre los hombres y Dios, abre los oídos para escuchar los gritos del pueblo y llevar a Dios sus necesidades, a la vez que los tienes abiertos para Dios y poder hablarles a los hermanos de su voluntad”