Equipo de vida EKO-ACG jóvenes - “La cultura del encuentro” 

“Jesús nos pide que apostemos por este modelo, el de construir el Reino desde lo pequeño, desde nuestras propias posibilidades”

 
 
 

 

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“Jesús nos pide que apostemos por este modelo, el de construir el Reino desde lo pequeño, desde nuestras propias posibilidades”

Vivimos en una sociedad crítica, que tiende a expresar su opinión a golpe de tweet, y salvo excepciones, que las hay, no siempre de una manera constructiva o tratando de buscar puntos de encuentro. De hecho, suele predominar el discurso incendiario, especialmente en las redes sociales, las cuales parecen más un campo de batalla donde imponer una opinión que un foro donde compartir y crecer.
Además, cada vez parece más difícil que alguien comparta su vida desinteresadamente con los demás, por miedo a exponerse más allá de su propio círculo de confianza, a no ser que busque algo a cambio, claro está.

La mayoría de los políticos y políticas con cierto impacto mediático están haciendo una labor mediocre, partidista e interesada.
En vez de inculcar a la ciudadanía una actitud constructiva, parece que sólo quieran sacar beneficio político a su favor, evitando afrontar los problemas que plantea la sociedad, que no son pocos.
Y los medios de comunicación tampoco son un ejemplo de esto. El rigor periodístico parece haber quedado en segundo plano. A cambio tenemos noticias mediáticas e incendiarias, poco detalladas, superficiales y que tienden a defender, en muchos casos, intereses partidistas.

¿Y la iglesia, como máximo represéntate del mensaje vivo de Jesús, qué papel puede jugar en todo esto?

Podría ser agente activo en la búsqueda de paz y consenso en la sociedad, pero, por desgracia, es insignificante como institución a nivel estatal e internacional.
Donde sí cobra especial relevancia es en lo cercano, en lo parroquial, en el contacto directo con proyectos de acogida, como por ejemplo Cáritas o Manos Unidas.
Jesús nos pide que apostemos por este modelo, el de construir el Reino desde lo pequeño, desde nuestras propias posibilidades. Y para ello, el dialogo interreligioso, entre sociedad e Iglesia, es imprescindible.
Pero no podemos afrontarlo sin salir de los templos.
Tenemos que mostrarnos seguidores de Jesús y su mensaje en el mundo, en la calle, en el trabajo, en la universidad, en los lugares de ocio.

No podemos seguir viviendo nuestra fe de manera tímida, de puertas hacia dentro, si lo que realmente queremos es transformar nuestro entorno, nuestra sociedad, para que se parezca un poco al Reino de Dios. Es hora de salir, de acompañar, de arrimar el hombro y de construir juntos y juntas.

Endika Prieto y resto del equipo de vida de jóvenes de EKO-ACG